Hace unos días publicábamos en LinkedIn una reflexión sobre el impacto que el conflicto en Oriente Medio podría tener en el precio de la energía y cómo esta situación podría afectar tanto a empresas como a consumidores. En estos momentos, con los datos reales del mercado registrados en las últimas semanas, podemos empezar a ver que los primeros movimientos del mercado van en la dirección que apuntábamos. Los mercados energéticos reaccionan muy rápidamente a la incertidumbre geopolítica, especialmente cuando esta afecta a regiones clave para el suministro energético mundial.
Las últimas referencias de los mercados energéticos muestran una tensión en los precios:
- Gas TTF: 50 – 55 €/MWh
- Mercado eléctrico OMIE esperado: 60 – 85 €/MWh
- Petróleo Brent: 90 – 100 $/barril
Estos datos indican un escenario de elevada volatilidad, donde los precios pueden experimentar subidas puntuales importantes. Esta volatilidad se observa especialmente en el mercado eléctrico diario.
Fuente: OMIE – evolución del precio spot del mercado eléctrico.
El gráfico muestra cómo, en las últimas semanas, el mercado presenta picos cada vez más pronunciados, reflejo de un sistema energético sensible a cualquier factor de tensión. Esta situación es relevante porque no solo aumenta el precio medio, sino también el spread energético, es decir, la diferencia entre horas baratas y horas caras.
Tres posibles escenarios:
A corto y medio plazo, la evolución del precio de la energía dependerá principalmente de la duración del conflicto y de la tensión en los mercados internacionales. Actualmente, la hipótesis más probable que plantean muchos analistas es un conflicto de entre 3 y 6 meses. A partir de ahí podemos sintetizar tres escenarios posibles:
- Escenario 1 — Conflicto corto (2 meses)
Incremento moderado de los precios energéticos. Posible impacto:
- Benzina: +5% a +8%
- Gas: +10% a +15%
- Electricidad particular: +10% a +15%
- Electricidad empresa: +12% a +18%
El impacto se notaría durante aproximadamente 2 o 3 meses en las facturas.
2. Escenario 2 — Conflicto medio (4 meses)
Este es uno de los escenarios más plausibles. Impacto probable:
- Benzina: +10% a +15%
- Gas: +15% a +25%
- Electricidad particular: +20% a +30%
- Electricidad empresa: +25% a +30%
Las facturas podrían mantenerse elevadas durante 4 a 6 meses, ya que los mercados energéticos suelen reaccionar con cierto retraso.
3. Escenario 3 — Conflicto prolongado (6 meses)
En este escenario los mercados energéticos podrían entrar en una fase de tensión estructural. Posible impacto:
- Benzina: +20%
- Gas: +30%
- Electricidad particular: +30% a +40%
- Electricidad empresa: +35% a +45%
En este caso, el impacto podría prolongarse hasta 9 o 12 meses.
¿Cómo me afecta realmente?
- Caso residencial
Una familia que actualmente paga 150 € al mes de electricidad podría pasar a pagar aproximadamente 200 € al mes.
Si esta situación se mantiene durante un año, el impacto sería de +600 € anuales aproximadamente.
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Caso empresa 1
Una empresa con una factura energética de 10.000 € al mes podría pasar a pagar aproximadamente 13.000 € al mes.
En un año, esto supondría +36.000 € de coste energético adicional. Para muchas empresas industriales o logísticas, este incremento puede tener un impacto directo en los márgenes.
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Caso empresa 2
Una empresa con una factura energética de 200.000 € al mes podría pasar a pagar aproximadamente 260.000 € al mes.
En un año, esto supondría +720.000 € de coste energético adicional. Para muchas empresas industriales o logísticas, este incremento puede tener un impacto directo en los márgenes.
¿Qué podemos hacer ante este escenario?
Ante un contexto energético incierto, cada vez más empresas y particulares optan por reducir su exposición al mercado eléctrico. Existen dos soluciones relevantes:
- Instalar o ampliar fotovoltaica
La generación fotovoltaica permite producir energía propia y reducir la dependencia del mercado eléctrico. En un contexto de volatilidad energética, la fotovoltaica se convierte en una herramienta clave para estabilizar costes energéticos.
- Incorporar sistemas de almacenamiento (BESS)
Los sistemas BESS (Battery Energy Storage Systems) están ganando cada vez más protagonismo. Cuando el mercado presenta un spread elevado entre horas baratas y horas caras, almacenar energía cuando es barata y consumirla cuando es cara genera mucho más valor. Con spreads intradiarios estimados de 25 a 45 €/MWh, la rentabilidad de los sistemas de almacenamiento ha aumentado significativamente.
Conclusión:
Los mercados energéticos ya están empezando a reflejar las tensiones geopolíticas actuales. Todo apunta a que los próximos meses estarán marcados por mayor volatilidad, picos de precio más pronunciados y un coste energético más elevado.
Por ello, anticiparse es clave. Las empresas y consumidores que apuesten por autoconsumo y almacenamiento energético estarán mejor preparados para afrontar un escenario energético cada vez más incierto.