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Cuando una empresa instala un sistema BESS con funciones de backup, una de las preguntas más frecuentes es: ¿qué debe ocurrir cuando falla la red?

No todas las instalaciones necesitan el mismo nivel de continuidad. Hay procesos que pueden asumir unos segundos de parada y otros en los que una interrupción muy breve puede provocar una parada de producción, pérdida de producto o problemas en los sistemas de control. Es aquí donde puede entrar en juego un STS (Static Transfer Switch).

¿Qué es un STS?

Un STS es un sistema que permite transferir una carga eléctrica de una fuente de alimentación a otra en muy poco tiempo. A diferencia de otros sistemas de conmutación mecánicos, utiliza electrónica de potencia, lo que permite realizar la transferencia en milisegundos. En una instalación industrial, las dos fuentes podrían ser, por ejemplo, la red eléctrica y un BESS.

Instalar un BESS no garantiza automáticamente que, ante un corte de red, la planta pueda seguir funcionando. Para conseguirlo, es necesario estudiar toda la arquitectura: qué cargas queremos mantener, qué potencia necesitan, cuánto tiempo de interrupción pueden asumir, si el PCS puede funcionar en modo isla, cómo se realiza la desconexión de la red y cómo se coordinan las protecciones.

El STS puede formar parte de esta arquitectura, pero no es la solución completa por sí solo.

¿Cuándo tiene sentido instalar uno?

Principalmente cuando existen cargas muy sensibles a las interrupciones:

  • PLC y sistemas de control
  • líneas de producción automatizadas
  • servidores y sistemas IT
  • procesos continuos
  • equipos en los que un microcorte puede provocar una parada o reinicio

En estos casos, la pregunta no es solo cuánto dura el corte, sino qué impacto tiene ese corte sobre la actividad de la empresa. Un corte de dos segundos puede acabar generando treinta minutos de parada.

¿STS o ATS?

Ambos sistemas permiten transferir cargas entre dos fuentes. La principal diferencia es que un ATS utiliza habitualmente elementos electromecánicos, mientras que un STS utiliza electrónica de potencia y puede realizar la transferencia mucho más rápidamente. Esto no significa que el STS sea siempre la mejor opción. Si el proceso puede tolerar el tiempo de conmutación de un ATS, probablemente no sea necesario incorporar una solución más compleja.

En Solventa6, antes de plantear un STS o cualquier sistema de backup, analizamos una cuestión previa: ¿qué cargas son realmente críticas y qué nivel de continuidad necesitan?

Separar las cargas críticas de las que no lo son puede evitar sobredimensionar el BESS y permite diseñar una solución más eficiente técnica y económicamente. Porque en un proyecto BESS no se trata solo de decidir cuántos kWh de batería instalamos. Se trata de definir qué queremos que siga funcionando cuando la red deja de hacerlo.